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Hackers, espías, KGB… ¿hackers?

23hackers23 y KGB, computer and me, son una película y un documental respectivamente, que he tenido el gusto de visionar en el pc este fin de semana pasado. La primera me ha generado una sensación repetida de dejà vu, pero no tengo claro si la he visto antes realmente. La segunda, KGB, the computer and me, no, seguro que no.

23 arranca con una protesta por las plantas nucleares en Bradford y sigue con lo que realmente ocupa la historia, que no es otra que la de dos jóvenes amigos hackers alemanes. Una nube de etiquetas del primer tramo de la película sería: Illuminati, submarinos, First Universal Cybernetic Kinetic Ultra-micro Programable, BBS, Chaos Cumpeter Club, tekis, P2P, ética hacker y, finalmente, Commodore. Aquí empieza realmente la película, cuando los pcs se tornan los protagonistas y las fronteras no son tales, al igual que las distancias.

El problema para estos jóvenes es el viraje que ellos toman de lo que era un reto divertido y motivador, que inicialmente representa para Karl y David, parte de la esencia de la ética hacker, para terminar convirtiéndose ellos mismos y su trabajo por cuenta ajena, en un eslabón más del Estado, de la descomposición y así acaban, como si fuera una metáfora de lo que ahora estamos viviendo.

Se habla, también, al inicio de la libertad y el poder:

EL conocimiento es poder. La información correcta es dinero, la incorrecta, pobreza. La información quiere ser libre. La información requiere democracia. Las redes deben abrirse.

Si asumimos estas frases en conjunto, vemos que no casan con el resumen de la historia de ambos jóvenes que juegan a ser espías, traicionando lo que les motivo a explorar con sus computadoras, banalizando la información y entregándosela a una sección particular del establishment, robándosela a otros del mismo pedrigrí Estatal. Karl y David pasan a aprender/trabajar sólo por dinero, dejando de disfrutar y estar motivados al ser unos asalariados del sistema y de paso, se suman al campo de juego del capitalismo actual, además de fulminar su amistad, eliminando la comunidad que formaban y lo que les unía, e incluso finalmente acabar con su vida.

Por otra parte, KGB, the computer and me, muestra el otro lado, el lado que es pintado como el que las personas debemos creer, diciéndonos a quien etiquetar como víctima. Una víctima que, en la película, se personaliza en una vulneración de la seguridad informática y robo de información que lleva a un trabajador, iniciar su particular búsqueda del delincuente. El documental nos presenta sus investigaciones y hallazgos y pretende ser didáctico sobre estos temas explicándonos algunos puntos mediante esquemas. Finalmente, como en cualquier película en la que el héroe del anglomundo salva a la víctima, el protagonista del documental finaliza su búsqueda satisfactoriamente.

Esta presentación distorsionada y manipulada de los «hackers», no es sólo propia de la película, sino que es una visión de los «hackers» que la máquina de destruir significados se ha encargado de voltear y dar la forma que pretendía. Desde el primer «hacker», pasando por los años ochenta y hasta la actualidad, los encargados de generar opinión y significados, han otorgado unos adjetivos a la palabra «hacker» que ha provocado que para muchos esté desvirtuada y falsificada. Es universalismo en estado puro para invisibilizar o situar como enemigos a los «hackers», creando una versión artificial para lo imaginado. No es conversión arbitraria la que se hace de la ética hacker, puesto que lo que la define realmente, su expansión bebiendo de otras muchas fuentes, supondría empoderar a las «personas» con nombres y apellidos para disfrutar de una vida feliz.

Written by Juan

2013/04/10 at 9:29

Zonas Temporalmente Autónomas. ¿Nos vamos a Croatán?

Zonas Temporalmente Autónomas es un ensayo escrito por Hakim Bey en 1990, que nos habla sobre sobre lo que él entiende por ZTA, sobre cómo la ciudadanía interpreta y enfrenta al Estado, además de las respuestas que se han dado por parte de los habitantes de un país o región ante el Estado de control. Bey no expone desde punto de vista universalista, todo lo contrario, nos presenta una visión antagónica a ésta, en la que él mismo distingue para diferenciar, revolución y revuelta.

La revolución está abocada al fracaso como acción contraria al Estado y lucha contra su estructura, al ser un “ataque” directo, que pretende ser permanente, dentro de lo esperado por el Estado, exagerando, siendo una anomalía prevista por el Estado que en absoluto supone una amaneza con la adecuada mirada. Es más, todo lo contrario, hasta está instaurada la revolución en la cosmovisión de la ciudadanía en su mayoría como la manera de luchar contra el Estado, se presenta de forma general cómo la única forma de oponerse al Estado, hecho que encubre una cruda realidad, y es que su final, so objetivo, es acabar siendo aquello contra lo que lucha.

La revuelta es lo que sitúa Bey próximo a las ZTAs y, por tanto, como contrapunto a la revolución. Debido a lo cual, no es extraño que Bey a la hora de explicar qué es una ZTA, exprese que es como una revuelta que no está adherida al Estado, una guerrilla que hace suya un espacio de tiempo y de territorio y, antes de volverse permanente deja de existir no dando lugar a que el Estado la reduzca. Ser permanente como el Estado supone no ser autónomo, no ser libre, y es lo que no trae consigo una ZTA.

El infraleve, título de este blog, en términos de permanencia y levedad, sea al arte lo que la ZTA como conflicto, de las personas con respecto al control del Estado y, se describe mejor a través de ejemplos. Por ello, en el zénit del ensayo, Bey utiliza utiliza ejemplos históricos cuando nos habla sobre Fiume o Croatán, o sobre piratas, corsarios, otorgando un conocimiento histórico que escapa de lo que a nuestras manos suele llegar. Durante estos relatos hace hincapié en la vuelta hacia los orígenes, hacia lo primitivo seguramente, por la importancia que otorga a la necesidad de interactuación en persona para alcanzar autonomía, libertad, para conformar en algún momento una ZTA.

Bey ya otorga un papel importante en nuestras vidas a Internet, siendo sorprendente por la fecha de su publicación, 1990, y sitúa a Internet como posible futuro facilitador de ZTAs pero que, en su opinión, sin el cara a cara, el trato personal, nunca podrían llegar a ser una ZTA, detalle con el que se puede estar más o menos de acuerdo.

Para Bey, una ZTA debe implicar todos los sentidos, de ahí de la necesidad del cara a cara, presupone un lugar físico, y también es a su vez un momento descontrolado que conforma en una auto-coordinación espontánea, una táctica consciente radical de desaparición inmediata evitando establecer cualquier “contacto” con el Estado. A colación del “cara a cara”, el grupo de humanos que pone en común sus esfuerzos para realizar sus deseos, encontramos que Bey también describe la ZTA en un marco de “festividad”, al hablar sobre la revuelta como una saturnal arrancada o forzada a desvanecerse que quedará libre para estallar en otro lugar o momento. Siguiendo con el parafraseo a este respecto:

Liberada de tiempo y lugar, posee no obstante un olfato propio para el desencadenarse de los acontecimientos, y una afinidad con el genius loci; la ciencia de la psicotopología reconoce “flujos de fuerza” y “centros de poder” para utilizar metáforas ocultistas en los que se puede localizar estacionalmente una ZTA, o al menos ayudar a definir su relación con un momento y una localización.

Quedaba en cincel una palabra que el mismo Bey catalogó, que no es otra que psicotopología, que ahora acaba de hacer acto de presencia pero está presente durante todo el ensayo al aparecer en los inicios. Es relevante que así sea, porque dota de mayor sentido a su descripción de las ZTAs, siendo éstas existentes única y exclusivamente gracias a las personas ya que, sólo gracias a la mente humana, se puede lograr una interpretación del territorio a escala 1:1, alcance al que no tiene posibilidad un mapa. Enlazando, desde la perspectiva del Estado, éste se rige por el territorio marcado en los mapas y a través del cual la construcción de lo imaginado se genera pero, la mente humana traza con mayor exactitud y puede/busca encontrar lo real y, de ahí, la importancia de esta psicotopología.

Además, lo que supone la territorialidad y el control del Estado, lo vislumbramos como posible dirección en nuestros días, y también lo atisbaba Bey, comentando ciertos aspectos sobre el trabajo y la familia nuclear enfrentados a la idea que el Estado tiene del factor trabajo, es decir, de como se considera “universalistamente” la organización de las personas con respecto a la familia nuclear y el trabajo:

Si la familia nuclear tiene su origen en la escasez y se resuelve en miseria, la banda resulta de la abundancia y es pródiga. La familia es cerrada, por lo genético, por la posesión machista de la mujer y los niños, por la jerárquica totalización de la sociedad agrícola/industrial. La banda en cambio es abierta, no a todos, por supuesto, pero sí a todo el grupo de los afines: los iniciados se comprometen por lazos de amor. La banda no es parte ninguna jerárquica superior, sino parte de un modelo horizontal de relaciones, lazos de sangre extendidos, contratos y alianzas, afinidades espirituales.

Ciertas rupturas en la estructura del Trabajo tienen su resonancia en la “estabilidad” arruinada de la unidad hogar y la unidad familia. Las bandas de cada cual incluyen ahora amigos, esposas y amantes, la gente se reúne en trabajos o seminarios, por grupos de afinidad, en redes de intereses especializados. La familia nuclear se convierte cada vez más en una trampa, en un desagüe cultural, en una secreta y neurótica implosión de átomos estallados y la contraestrategia obvia que inmediatamente emerge desde el mismo inconsciente pasa por el redescubrimiento de la a la vez más arcaica y postindustrial posibilidad de banda.

El rechazo al trabajo puede tomar las formas del absentismo, la ebriedad en el empleo, el sabotaje y la pura desidia, pero igualmente puede dar lugar a nuevos modos de rebeldía: más autoempleo, participación en la economía sumergida y el “lavoro nero”, fraude fiscal y otras opciones criminales, cultivo de maría, etc.; actividades todas ellas más o menos “invisibles” en comparación con las tácticas izquierdistas de confrontación tradicionales como la huelga general.

Como expusieron David y Javier en distintas entradas hace unas semanas, el fin del trabajo, el fin de la familia con la forma que hoy la entendemos y el fin del territorio, están próximos ante un mundo en descomposición. Se tambalean las instituciones, lo que entendemos por democracia, el sistema económico predominante, y por tanto estos ejes que articulan el Estado y que ejercen control también a través de lo que supone el trabajo en la vida de las personas, provoca que éstos últimos también se tambaleen y cambien. Otra forma familiar, relacionada con otra forma de trabajo, que como atisbaba Bey, el autoempleo y, bajo el contexto actual se puede hablar de empresas comunitarias y empresas familiares, siempre y cuando con el promocomún esté presente y se posea la “valentía” necesaria para trabajar y vivir de la forma en la que no educa el Estado.

Lo que comentamos, contrapuesto con los grupos de afinidad, redes de intereses, bandas de los que escribe Bey, podría compararse y ser una visión similar a la que en la actualidad subyace en forma de grupos de personas que se unen, pares, ya sea como grupo sin mayor afán de debate por afinidad o aunando además lo que comentábamos en el párrafo anterior, emprendizaje, conformando empresas comunitarias.

Pero, Bey presupone la ZTA digamos como una suerte de momento, lugar, y personas que pasan fugazmente para volver a ocurrir en cualquier otro momento, lugar y mismas u otras personas y así sucesivamente, y hablando siempre de la brevedad del presente, descripción incompatible con comunidades reales, empresas comunitarias. Estás se fundamentan en la plurarquía, la democracia económica, la lógica de la abundancia, la no necesidad de territorio, que quizá Bey no contemplaba, pero sí visionaba ya por aquel entonces. Sin ponerle nombre, Bey distingue la escasez que suponía la organización de las personas a través del trabajo en 1990 y la vida familiar y de como el Estado pretendía el control a través del territorio que, a su vez, esta visión le llevaría en parte a su argumentación de las ZTAs y el futuro próximo. A esto cabría añadir:

Bey les dota necesariamente de territorialidad (ZTAs), a diferencia del sionismo digital que defiende que sólo es posible la autonomía -es decir, la no mediación- precisamente por la aparición de una lógica de la abundancia producto de la desterritorialización y la virtualización máxima de los entornos sociales de relación.

Quiza la vuelta de tuerca sería aunar la no necesidad de desterritorialización con la necesidad de territorialidad para alcanzar autonomía, al situar como base a las personas y siendo estas las que marcan, en función de la comunidad que conforman, la necesidad o no de territorialidad para hablar autonomía y libertad. Pares que se reúnen virtualmente para conversar, jugar a juegos online (limitaciones del sionismo digital), no necesitan el mismo “cara a cara” y por tanto territorialidad que, por ejemplo, personas que por afinidad, intereses y pretensiones, quieren emprender y convertir dicha comunidad en empresa comunitaria, por ejemplo. En referencia a este último caso, es cuando nos veríamos obligados a introducir en este comentario, el neovenecianismo. Con economía, las identidades de las comunidades (nodos) dejan de pertenecer a entornos imaginarios tradicionales del ámbito de la nación, con lo que se consigue la estabilidad que necesita la plurarquía para crecer, pasando a ser por ende, autónomos y libres, superando así la identidad nacional para ser transnacionales.

Written by Juan

2013/03/18 at 10:07

Mirrorshades: el grupo de las gafas de espejo

Contexto

Continuando con el Itinerario, me he encontrado con la lectura de Mirrorshades, una conjunción de relatos de diversos autores cuya elección corrió a cargo de Bruce Sterling. Con su selección nos muestra una representación de la literatura ciberpunk de la primera mitad de los años ’80, antes de la aparición de Linux y del software libre.

Estos relatos dibujan escenarios con particularidades similares a los de su contexto. Durante la “era de Reagan“, en Estados Unidos empezó a hablarse durante aquella época, sobre la posibilidad de una guerra nuclear en la que el país norteamericano claramente saldría ganando, según lo que se respiraba de forma general en el país. Se teorizó por tanto, sobre el tema de la desaparición de parte del planeta, la muerte de un sector grande de la población. A tener en cuenta que durante el reaganismo, la opinión general de la sociedad estadounidense estuvo marcada desde la agenda política, con un planteamiento de un posible latente evento bélico, durante la Guerra Fría.

Son sociedades distópicas las que se describen en los relatos ciberpunks, influenciadas por el contexto comentado en EE.UU. En los relatos, las que las drogas, las bandas, y las tribus urbanas afloran, lo subversivo hace acto de presencia en estas ficciones, aunque también en la realidad de los ’80, utilizándose en los primeros aproximaciones a un futuro que además de todos los adjetivos utilizados anteriormente, es tecnológico.

Es la revolución tecnológica y los autores ciberpunks juegan con su poder de cambio en la ficción. Lo podemos observar en: la evolución hacia ser ciborgs, la ingeniería genética, drogas similares a software, tecnología para la guerra, el control pero, también, la disidencia, el cambio. La disidencia organizada aparece en estos relatos ya sea en forma de bandas, u organizaciones de mayor desarrollo y beligerancia como en Zona Libre (John Shirley).

Además de todo lo anterior comentado, sin duda alguna grandes protagonistas en los relatos ciberpunk son las corporaciones y los Estados, la presión que ejercen. Son etiquetados como opresores, coincidiendo en una época en la que las multinacionales y la sociedad capitalista estaba en auge en cuanto a explotación de los trabajadores, en Estados Unidos. En los relatos, en muchos casos los Estados y las corporaciones son presentado como parte negativa de la sociedad y en otros, como el capital ante al que acaban sucumbiendo los que destacan, porque implicitamente se consideran parte del avance social, al menos desde el punto de vista tecnológico.

Incluso, aunque no de forma general, se pasa por el tema de la educación y la creatividad en un contexto capitalista-explotador, en el que los estudiantes sufren una purga de su creatividad, como puede observarse en este extracto de Solsticio (James Patrick Kelly):

Bueno, ya sabes, el problema es que para cuando los profesores han acabado contigo, han arrasado completamente tu creatividad. Habla con los buenos estudiantes de sobresaliente y descubrirás que se han olvidado, en primer lugar, de porqué querían ser artistas. Todo lo que saben es reciclar la vieja basura rígida que aprendieron en la escuela. Cualquiera lo puede ver.

Solsticio, James Patrick Kelly

Conclusiones y relaciones con la actualidad

Siguiendo la línea del anterior post, ‘Como una enredadera y no como un árbol‘ en el que comentábamos, tanto en el texto como en comentarios, que en buena parte estaba ya todo en parte de estos relatos y los que le siguieron en la segunda mitad de los ’80, desde la plurarquía a la teoría de la descomposición, la transnacionalidad, la filé o incluso el modo de producción p2p. No tal cual, no definidos, sin poder recibir esos nombres pero, sí el germen del que partirían para acabar materializándose.

Si bien, la revolución tecnológica que impulsa el cambio y que inspira el ciberpunk como movimiento literario en esta selección de relatos, algunas respuestas/soluciones/acciones de los protagonistas no resultan ser ni centralizadas ni descentralizadas. Un indicio podría ser la forma en que se dan respuestas a las situaciones que viven los protagonistas en los relatos. Cada uno responde de una forma, inesperada, imprevisible, distribuida. Si juntáramos esas historias narradas en la literatura ciberpunk que en Mirrorshades leemos, podríamos conformar una serie de brotes de una enredadera que va conquistando un árbol.

Debemos buscar nuestros alimentos, rehacer el mundo sin ayuda. ¿Qué te parece?

El mundo del pasado era un lugar de aprendizaje, lleno de reglas duras y restrictivas. Ahora se nos ha dicho que estamos preparados para dejarlo atrás y para ir hacia algo más maduro. ¿Te enseñé algo de las reglas de la arquitectura, quiero decir, de la estética? ¿La necesidad de la armonía, de la interacción, de la utilidad, de la belleza? -Un poco- dije.

Bien, no creo que construir un universo nuevo requiera de mejores reglas.

Petra, Greg Bear

La descomposición es palpable en muchos de los relatos. Zonas de exclusión, como “La Chapuza” en ‘Stone Vive’ así lo identifica, al igual que las desigualdades provocadas por multinacionales y Estados. En la actualidad, a lo que está llevando la financiarización y el capitalismo de amigotes, en los relatos se dibuja, incluso se quedan atrás siendo un paso que se saltan al pertenecer al pasado como en 400 Boys por ejemplo.

Incluso resiliencia y territorio:

Varias cosmovisiones se presentan en estos relatos, incluso en uno de ellos es el eje del mismo pero, en pocos de ellos se puede distinguir relaciones transnacionales. En Zona Libre, estas relaciones transnacionales y las diferencias entre ricos y pobres, han provocado el exilio de los adinerados a una zona preparada exclusivamente para ellos.

Se podría decir que en estos relatos se encuentran varios elementos y anticipaciones que a día de hoy se corresponden con lo que vivimos actualmente en el que, la globalización de los pequeños se contrapone con la financiarización del capital especulador. Se plantean mundos globalizados y universalistas en los relatos ciberpunks, pero también se esbozan mundos con relaciones transnacionales, sin fronteras, o vislumbrándose futuras filés.

—Pero ¿por qué? —Korolev sacudió su cabeza, profundamente confundido— ¿Por qué han venido?

—Te lo hemos dicho. Para vivir aquí. Podemos agrandar esta cosa, quizás construir más. Dijeron que nunca podríamos vivir en los globos, pero fuimos los únicos que los hicimos funcionar. Era nuestra oportunidad para llegar aquí, por nuestra cuenta. ¿Quién podría querer vivir aquí por voluntad de un gobierno, por alguna división del ejército o por un grupo de chupatintas? Tienes que desear una frontera, quererla hasta en los huesos, ¿sí?

Korolev sonrió. Y él le devolvió la sonrisa.

Estrella Roja, Órbita Invernal, Bruce Sterling y William Gibson

Written by Juan

2013/02/05 at 9:32

Como una enredadera y no como un árbol

«Como una enredadera y no como un árbol» es un wikilibro inconcluso, cuyo objetivo era cubrir la historia de la Sociedad de la Información con los eventos y personajes fundamentales de la misma. Editado por David de Ugarte, este libro no sólo puede considerarse un ejercicio de congregación de hechos expuestos cronológicamente porque, lo destacable es el sentido mismo de esos hechos.

En la historia sobre cualquier tema, algunos actores tienen mayor protagonismo que otros. En este caso también es así, pero lo importante es que su existencia viene generada sobre todo por un sistema cerrado, hermético, homogeneizador que en este caso es el inductor del inicio, del desencadenante:

El Estado es el gran monopolista del secreto. En lo referente a éstos temas funciona como la IBM: todo dentro de casa, nada público.

Una situación como la descrita no tardaría mucho en encontrarse con otra visión alternativa que escribiera otros relatos libres. Sin pretensión disidente apareció,  espontáneamente, el primer indicio de la enredadera sobre el árbol:

¿Cómo podía haber llegado a pasar? ¿Cómo quince años antes de caer el muro de Berlín pudo escapársele al sistema burocratico científico más paranoide de la Historia algo tan importante como la posibilidad del cifrado asimétrico seguro? ¿Cómo pudieron colárseles unos cuantos hippies y desmontar el poder de las hasta entonces todopoderosas agencias? ¿Cómo se le escapó a la IBM?. Lo que había pasado, era sólo un anuncio del mundo por venir. La respuesta es sencilla: la lógica del sistema de incentivos. Como diría cualquier economista, simplemente los incentivos que el viejo sistema cerrado podía producir no se alineaban con los nuevos objetivos a conseguir. Era cuestión de tiempo que apareciera un Diffie.

Por lo afirmado en el anterior párrafo, era simplemente cuestión de tiempo que apareciera no un Diffie (primer hacker de la Sociedad de la Información, pero no un nodo centralizador), sino el inicio que supuso su travesía, en coche atando cabos para llegar a una ‘criptografía asimétrica para todos‘ después de muchos años. Surgió sin un plan, simplemente por decisión de una persona, sin ninguna previsión ni premeditación y la red que le siguió, el crecimiento y desarrollo posterior, fue y será imprevisible, distribuido.

Es a estas alturas de la lectura, cuando podemos intuir que durante el libro colaborativo que nos trata, no se dejará de revisitar lo que supuso y supone la enredadera como metáfora retratada en la industria de la música y el P2P, la forma en que aparecieron los ordenadores personales, la WWW o del software libre, por poner algunos ejemplos concretos.

También es extrapolable lo que supone la enredadera, como antagónico claro a lo que podríamos catalogar, permitinéndonos la licencia, como el mainstream empresarial y social.

Economías de red que valoran más el reconocimiento que el ingreso monetario. Si el capitalismo se parecía al monasterio medieval con su separación del tiempo en función de las horas del trabajo, el informacionalismo se parecerá a la Universidad, con sus sistemas de redes pensadas para compartir hallazgos.

En el sistema tradicional, las horas del trabajo, el salario y la jerarquía ocupada en la empresa, son los únicos detalles que caracterizan un empleo en una empresa con valores capitalistas actuales. En cambio, el sistema hacker de organización, es colaborativo, creativo, en él tiene significado, para cada cual el tiempo dedicado al trabajo y se pone en valor la aportación al procomún, siendo característico y relevante la capacidad de compartir y generar en conjunto. Bajo una arquitectura distribuida, se favorece la interacción.

Esta doble cara confrontada entre lo tradicional y la enredadera, en general, a lo largo de los años, se ve reflejado en el siguiente extracto:

Mientras las aportaciones del hacker se extendían por el mundo como una enredadera imprevisible, el viejo guardián del secreto seguía viéndolo como un desarrollo lineal de alternativas definidas. Como un árbol que echa sus raíces.

Tras los años de secretismo y hermetismo, el reaganismo, la guerra fría, pasando por los noventa y la crisis de las .com hasta la actualidad, lo tradicional ha chocado con la maraña generada tras el viaje del primer hacker de la Sociedad de la Información y, según parece, en el futuro próximo no serán pocas las veces que se confronten estos distintos modelos de producción y organizadores sociales. Es inevitable, al estar conviviendo con Estados y grandes empresas alineadas, rentistas, formando un capitalismo de amigotes en descomposición:

En la medida que la evolución del sistema económico se mantenga por los mismos derroteros, movimientos como el software libre, el copyleft o el P2P musical, socavarán cada vez más profunda e irremediablemente el orden corporativo, jurídico y económico internacional, enfrentándose al poder de los estados y los monopolios y elevando nuevos valores sociales en conflicto con el poder establecido.

Atisbamos un horizonte turbulento, de muchos cambios, con la globalización que quieren los Estados y de la que se sirven unos pocos, que nada tiene que ver con las naciones y sus Gobiernos, sino con las personas. En esta otra versión de la globalización, son los individuos, la colaboración entre los mismos y la forma que toman, los protagonistas (demos, comunidades, filés), logrando su propia competitividad desde lo transnacional.

Si unimos transnacional, distribuido, procomún, cultura de adhesión, plurarquía… en definitiva, todo lo que se comenta en el wikilibro, nos llevará a una resiliencia siempre superior de la que puede alcanzarse a través de los viejos valores capitalistas y lo imaginado. Las palabras iniciales del párrafo también pueden tomarse como resumen del libro, cuya síntesis-metáfora más concisa que las engloba, no es otra que el título del wikilibro: «Como una enredadera y no como un árbol».

Written by Juan

2012/12/26 at 12:14

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