Infraleves

Hackers, espías, KGB… ¿hackers?

23hackers23 y KGB, computer and me, son una película y un documental respectivamente, que he tenido el gusto de visionar en el pc este fin de semana pasado. La primera me ha generado una sensación repetida de dejà vu, pero no tengo claro si la he visto antes realmente. La segunda, KGB, the computer and me, no, seguro que no.

23 arranca con una protesta por las plantas nucleares en Bradford y sigue con lo que realmente ocupa la historia, que no es otra que la de dos jóvenes amigos hackers alemanes. Una nube de etiquetas del primer tramo de la película sería: Illuminati, submarinos, First Universal Cybernetic Kinetic Ultra-micro Programable, BBS, Chaos Cumpeter Club, tekis, P2P, ética hacker y, finalmente, Commodore. Aquí empieza realmente la película, cuando los pcs se tornan los protagonistas y las fronteras no son tales, al igual que las distancias.

El problema para estos jóvenes es el viraje que ellos toman de lo que era un reto divertido y motivador, que inicialmente representa para Karl y David, parte de la esencia de la ética hacker, para terminar convirtiéndose ellos mismos y su trabajo por cuenta ajena, en un eslabón más del Estado, de la descomposición y así acaban, como si fuera una metáfora de lo que ahora estamos viviendo.

Se habla, también, al inicio de la libertad y el poder:

EL conocimiento es poder. La información correcta es dinero, la incorrecta, pobreza. La información quiere ser libre. La información requiere democracia. Las redes deben abrirse.

Si asumimos estas frases en conjunto, vemos que no casan con el resumen de la historia de ambos jóvenes que juegan a ser espías, traicionando lo que les motivo a explorar con sus computadoras, banalizando la información y entregándosela a una sección particular del establishment, robándosela a otros del mismo pedrigrí Estatal. Karl y David pasan a aprender/trabajar sólo por dinero, dejando de disfrutar y estar motivados al ser unos asalariados del sistema y de paso, se suman al campo de juego del capitalismo actual, además de fulminar su amistad, eliminando la comunidad que formaban y lo que les unía, e incluso finalmente acabar con su vida.

Por otra parte, KGB, the computer and me, muestra el otro lado, el lado que es pintado como el que las personas debemos creer, diciéndonos a quien etiquetar como víctima. Una víctima que, en la película, se personaliza en una vulneración de la seguridad informática y robo de información que lleva a un trabajador, iniciar su particular búsqueda del delincuente. El documental nos presenta sus investigaciones y hallazgos y pretende ser didáctico sobre estos temas explicándonos algunos puntos mediante esquemas. Finalmente, como en cualquier película en la que el héroe del anglomundo salva a la víctima, el protagonista del documental finaliza su búsqueda satisfactoriamente.

Esta presentación distorsionada y manipulada de los «hackers», no es sólo propia de la película, sino que es una visión de los «hackers» que la máquina de destruir significados se ha encargado de voltear y dar la forma que pretendía. Desde el primer «hacker», pasando por los años ochenta y hasta la actualidad, los encargados de generar opinión y significados, han otorgado unos adjetivos a la palabra «hacker» que ha provocado que para muchos esté desvirtuada y falsificada. Es universalismo en estado puro para invisibilizar o situar como enemigos a los «hackers», creando una versión artificial para lo imaginado. No es conversión arbitraria la que se hace de la ética hacker, puesto que lo que la define realmente, su expansión bebiendo de otras muchas fuentes, supondría empoderar a las «personas» con nombres y apellidos para disfrutar de una vida feliz.

Written by Juan

2013/04/10 a 9:29

2 comentarios

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  1. Brillante!! Ver «23» como una metáfora, como una profecía casi, de la descomposión que entonces solo asomaba la patita es genial. No había caído en ello pero ahora por fin me cuadra la peli en el relato global del itinerario. Gracias!!

    David de Ugarte

    2013/04/10 at 10:20

    • Gracias David! sí, ese fue el poso que me dejó y más si cabe después de ver KGB, computer and me a continuación y leer tus últimos posts. Ahora con Brunei!, pero visitaré «La lógica de la abundancia» y alguno más, de los primeros recomendados, aunque no traiga consigo una entrada en el blog, quizá sí algún extracto.

      Juan

      2013/04/11 at 0:36


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