Infraleves

Mirrorshades: el grupo de las gafas de espejo

Contexto

Continuando con el Itinerario, me he encontrado con la lectura de Mirrorshades, una conjunción de relatos de diversos autores cuya elección corrió a cargo de Bruce Sterling. Con su selección nos muestra una representación de la literatura ciberpunk de la primera mitad de los años ’80, antes de la aparición de Linux y del software libre.

Estos relatos dibujan escenarios con particularidades similares a los de su contexto. Durante la “era de Reagan“, en Estados Unidos empezó a hablarse durante aquella época, sobre la posibilidad de una guerra nuclear en la que el país norteamericano claramente saldría ganando, según lo que se respiraba de forma general en el país. Se teorizó por tanto, sobre el tema de la desaparición de parte del planeta, la muerte de un sector grande de la población. A tener en cuenta que durante el reaganismo, la opinión general de la sociedad estadounidense estuvo marcada desde la agenda política, con un planteamiento de un posible latente evento bélico, durante la Guerra Fría.

Son sociedades distópicas las que se describen en los relatos ciberpunks, influenciadas por el contexto comentado en EE.UU. En los relatos, las que las drogas, las bandas, y las tribus urbanas afloran, lo subversivo hace acto de presencia en estas ficciones, aunque también en la realidad de los ’80, utilizándose en los primeros aproximaciones a un futuro que además de todos los adjetivos utilizados anteriormente, es tecnológico.

Es la revolución tecnológica y los autores ciberpunks juegan con su poder de cambio en la ficción. Lo podemos observar en: la evolución hacia ser ciborgs, la ingeniería genética, drogas similares a software, tecnología para la guerra, el control pero, también, la disidencia, el cambio. La disidencia organizada aparece en estos relatos ya sea en forma de bandas, u organizaciones de mayor desarrollo y beligerancia como en Zona Libre (John Shirley).

Además de todo lo anterior comentado, sin duda alguna grandes protagonistas en los relatos ciberpunk son las corporaciones y los Estados, la presión que ejercen. Son etiquetados como opresores, coincidiendo en una época en la que las multinacionales y la sociedad capitalista estaba en auge en cuanto a explotación de los trabajadores, en Estados Unidos. En los relatos, en muchos casos los Estados y las corporaciones son presentado como parte negativa de la sociedad y en otros, como el capital ante al que acaban sucumbiendo los que destacan, porque implicitamente se consideran parte del avance social, al menos desde el punto de vista tecnológico.

Incluso, aunque no de forma general, se pasa por el tema de la educación y la creatividad en un contexto capitalista-explotador, en el que los estudiantes sufren una purga de su creatividad, como puede observarse en este extracto de Solsticio (James Patrick Kelly):

Bueno, ya sabes, el problema es que para cuando los profesores han acabado contigo, han arrasado completamente tu creatividad. Habla con los buenos estudiantes de sobresaliente y descubrirás que se han olvidado, en primer lugar, de porqué querían ser artistas. Todo lo que saben es reciclar la vieja basura rígida que aprendieron en la escuela. Cualquiera lo puede ver.

Solsticio, James Patrick Kelly

Conclusiones y relaciones con la actualidad

Siguiendo la línea del anterior post, ‘Como una enredadera y no como un árbol‘ en el que comentábamos, tanto en el texto como en comentarios, que en buena parte estaba ya todo en parte de estos relatos y los que le siguieron en la segunda mitad de los ’80, desde la plurarquía a la teoría de la descomposición, la transnacionalidad, la filé o incluso el modo de producción p2p. No tal cual, no definidos, sin poder recibir esos nombres pero, sí el germen del que partirían para acabar materializándose.

Si bien, la revolución tecnológica que impulsa el cambio y que inspira el ciberpunk como movimiento literario en esta selección de relatos, algunas respuestas/soluciones/acciones de los protagonistas no resultan ser ni centralizadas ni descentralizadas. Un indicio podría ser la forma en que se dan respuestas a las situaciones que viven los protagonistas en los relatos. Cada uno responde de una forma, inesperada, imprevisible, distribuida. Si juntáramos esas historias narradas en la literatura ciberpunk que en Mirrorshades leemos, podríamos conformar una serie de brotes de una enredadera que va conquistando un árbol.

Debemos buscar nuestros alimentos, rehacer el mundo sin ayuda. ¿Qué te parece?

El mundo del pasado era un lugar de aprendizaje, lleno de reglas duras y restrictivas. Ahora se nos ha dicho que estamos preparados para dejarlo atrás y para ir hacia algo más maduro. ¿Te enseñé algo de las reglas de la arquitectura, quiero decir, de la estética? ¿La necesidad de la armonía, de la interacción, de la utilidad, de la belleza? -Un poco- dije.

Bien, no creo que construir un universo nuevo requiera de mejores reglas.

Petra, Greg Bear

La descomposición es palpable en muchos de los relatos. Zonas de exclusión, como “La Chapuza” en ‘Stone Vive’ así lo identifica, al igual que las desigualdades provocadas por multinacionales y Estados. En la actualidad, a lo que está llevando la financiarización y el capitalismo de amigotes, en los relatos se dibuja, incluso se quedan atrás siendo un paso que se saltan al pertenecer al pasado como en 400 Boys por ejemplo.

Incluso resiliencia y territorio:

Varias cosmovisiones se presentan en estos relatos, incluso en uno de ellos es el eje del mismo pero, en pocos de ellos se puede distinguir relaciones transnacionales. En Zona Libre, estas relaciones transnacionales y las diferencias entre ricos y pobres, han provocado el exilio de los adinerados a una zona preparada exclusivamente para ellos.

Se podría decir que en estos relatos se encuentran varios elementos y anticipaciones que a día de hoy se corresponden con lo que vivimos actualmente en el que, la globalización de los pequeños se contrapone con la financiarización del capital especulador. Se plantean mundos globalizados y universalistas en los relatos ciberpunks, pero también se esbozan mundos con relaciones transnacionales, sin fronteras, o vislumbrándose futuras filés.

—Pero ¿por qué? —Korolev sacudió su cabeza, profundamente confundido— ¿Por qué han venido?

—Te lo hemos dicho. Para vivir aquí. Podemos agrandar esta cosa, quizás construir más. Dijeron que nunca podríamos vivir en los globos, pero fuimos los únicos que los hicimos funcionar. Era nuestra oportunidad para llegar aquí, por nuestra cuenta. ¿Quién podría querer vivir aquí por voluntad de un gobierno, por alguna división del ejército o por un grupo de chupatintas? Tienes que desear una frontera, quererla hasta en los huesos, ¿sí?

Korolev sonrió. Y él le devolvió la sonrisa.

Estrella Roja, Órbita Invernal, Bruce Sterling y William Gibson

Written by Juan

2013/02/05 a 9:32

2 comentarios

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  1. Querido Juan, qué bien hice dejándome tu post para la mañana del sábado. Es un placer leerte, resulta inspirador recrear contigo el itinerario. Muchas gracias!

    David de Ugarte

    2013/02/09 at 11:19

    • Querido David, muchas gracias por tus palabras y tu atención. Alegra mucho que para ti sea inspirador y es una motivación muy grande, que uno nunca sabe qué tal ha ido. Gracias de nuevo🙂

      Juan

      2013/02/12 at 1:07


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